Organizational Culture

Ayuda a entender la cultura de una organización en tres niveles —lo visible, lo declarado y los supuestos que nadie discute— y cómo la moldean sus líderes.

Autor original: Edgar H. Schein · 1984 (Sloan Management Review) · 1985 (Organizational Culture and Leadership, 1.ª ed.) · 2017 (5.ª ed., con Peter A. Schein) · Autoría y fuentesTambién conocida como: Cultura organizativa; modelo de Schein; tres niveles de la cultura

Pregunta directiva

¿Qué supuestos compartidos explican cómo se comporta de verdad nuestra organización, cuáles nos ayudan y cuáles frenan lo que queremos conseguir?

Bajo la idea de que lo que más pesa en la cultura no está escrito, tres bloques. 1: los tres niveles de la cultura de una empresa, de lo que se ve a lo más profundo, cada uno con ejemplos y un aviso: lo que se ve (cómo se trabaja de verdad; los artefactos de Schein), valores declarados (lo que la empresa dice que le importa) y creencias de fondo (lo que el grupo da por cierto sin discutirlo; los supuestos básicos), con ejemplos como «equivocarse se paga caro» o «manda el que más sabe»; entre ellos, la pista: cuando lo que se hace no encaja con lo que se dice, detrás hay una creencia de fondo. 2: cómo crean y transmiten la cultura los líderes: lo que más transmite es lo que hace la dirección (a qué dedica su atención, cómo reacciona ante un error, en qué gasta el dinero, qué ejemplo da, a quién premia, a quién contrata o asciende) y lo que ayuda si es coherente con eso (estructura, sistemas, ritos, espacios, historias y valores escritos). 3: los siete pasos con los que Schein propone analizar la cultura en un taller. Al pie: la cultura no se cambia reescribiendo los valores, sino con el ejemplo de la dirección y con lo que mide, premia y tolera.
Ver en grandeSíntesis visual: elaboración propia, a partir de Schein, «Coming to a New Awareness of Organizational Culture», Sloan Management Review (1984); Organizational Culture and Leadership (1985; edición de 2010, mecanismos de los líderes; 5.ª ed. 2017, con P. A. Schein); y The Corporate Culture Survival Guide (1999), proceso de evaluación en grupo. Nombres sencillos de los niveles: elaboración propia.

Desliza para explorar el gráfico.

01

Problema que resuelve

Muchas estrategias bien diseñadas no se ejecutan como se esperaba. El plan es razonable, los recursos existen y las personas son capaces. Aun así, la organización sigue haciendo lo de siempre.

A menudo la explicación está en la cultura: un conjunto de supuestos compartidos que casi nadie formula en voz alta, pero que deciden qué se considera correcto, qué se premia, qué se evita y cómo se reacciona ante los problemas. Esos supuestos se aprendieron porque funcionaron en el pasado. Por eso son estables, y por eso pueden chocar con lo que la empresa necesita ahora.

El modelo de Edgar H. Schein ayuda a ver esa cultura en tres niveles —lo que se ve, lo que se declara y lo que se da por supuesto— y a entender cómo los líderes la crean, la transmiten y la refuerzan. Su utilidad directiva es concreta: descubrir qué supuestos ayudan y cuáles frenan un objetivo de negocio concreto.

Señales de que puede hacer falta:

  • la estrategia cambia, pero las decisiones del día a día siguen igual;
  • los valores publicados en la web o en la pared no se reconocen en cómo se trabaja;
  • dos áreas, dos plantas o dos empresas integradas trabajan de formas que chocan;
  • el fundador o la generación anterior deja la dirección y no está claro qué debe mantenerse;
  • se habla de «cambiar la cultura» sin saber qué rasgo concreto habría que cambiar ni por qué.

Cuándo aporta valor

  • Entender por qué una estrategia o una iniciativa no arraiga, antes de insistir con más comunicación o más presión.
  • Preparar una transformación: saber qué rasgos culturales pueden apoyarla y cuáles la frenarán.
  • Profesionalizar una empresa familiar o gestionar la sucesión del fundador.
  • Preparar o gestionar la integración tras una adquisición o una fusión, donde las diferencias de cultura suelen aflorar pronto.
  • Revisar la coherencia entre lo que la dirección dice, lo que mide y lo que premia.

Cuándo no es la mejor herramienta

  • Si lo que hace falta es diseñar y dirigir el proceso de cambio. Este modelo ayuda a diagnosticar la cultura y a ver cómo condiciona el cambio, pero no ordena sus etapas ni dice cómo mover los comportamientos. Para el proceso está Kotter 8 Steps; para las palancas que cambian mentalidades y comportamientos, el McKinsey Influence Model.
  • Si el problema está en la estructura, los procesos, los roles o la forma de decidir. A veces se llama «cultura» a un problema de diseño organizativo. Conviene revisarlo antes con Operating Model o con McKinsey 7S.
  • Si se busca una medición rápida y comparable entre unidades o a lo largo del tiempo. El modelo de Schein es cualitativo y se trabaja en grupo. Para comparar con cifras existen instrumentos de encuesta de otros autores (por ejemplo, el de Cameron y Quinn, ver Profundizar), que no tienen ficha en esta biblioteca.
  • Si la «cultura» se usa como explicación de todo. Cuando una conducta se explica mejor por incentivos, objetivos o falta de medios, hay que corregir eso primero.
02

Entender

Qué es

Schein define la cultura de un grupo como un patrón de supuestos básicos que el grupo ha inventado, descubierto o desarrollado al aprender a resolver dos tipos de problemas:

  • de adaptación externa: cómo sobrevivir y tener éxito en su entorno (clientes, competidores, mercado);
  • de integración interna: cómo organizarse y convivir para poder hacerlo (quién decide, cómo se reparte el poder, qué relaciones son aceptables).

Esos supuestos han funcionado lo bastante bien como para considerarse válidos y, por eso, se enseñan a los nuevos miembros como la forma correcta de percibir, pensar y sentir ante esos problemas (Schein, 1984; traducción de Biblioteca Management).

De esta definición se derivan tres ideas útiles para un directivo:

  • La cultura se aprende. Nace de experiencias compartidas y de lo que funcionó. No se decreta.
  • La cultura es de un grupo. Existe en la organización, pero también en un área, una planta, una profesión o un país. Una empresa puede tener varias culturas a la vez.
  • Lo importante está debajo. Lo visible y lo declarado son manifestaciones. El núcleo son los supuestos que se dan por hechos y que ya no se discuten.
Bajo la idea de que lo que más pesa en la cultura no está escrito, tres bloques. 1: los tres niveles de la cultura de una empresa, de lo que se ve a lo más profundo, cada uno con ejemplos y un aviso: lo que se ve (cómo se trabaja de verdad; los artefactos de Schein), valores declarados (lo que la empresa dice que le importa) y creencias de fondo (lo que el grupo da por cierto sin discutirlo; los supuestos básicos), con ejemplos como «equivocarse se paga caro» o «manda el que más sabe»; entre ellos, la pista: cuando lo que se hace no encaja con lo que se dice, detrás hay una creencia de fondo. 2: cómo crean y transmiten la cultura los líderes: lo que más transmite es lo que hace la dirección (a qué dedica su atención, cómo reacciona ante un error, en qué gasta el dinero, qué ejemplo da, a quién premia, a quién contrata o asciende) y lo que ayuda si es coherente con eso (estructura, sistemas, ritos, espacios, historias y valores escritos). 3: los siete pasos con los que Schein propone analizar la cultura en un taller. Al pie: la cultura no se cambia reescribiendo los valores, sino con el ejemplo de la dirección y con lo que mide, premia y tolera.
Ver en grandeSíntesis visual: elaboración propia, a partir de Schein, «Coming to a New Awareness of Organizational Culture», Sloan Management Review (1984); Organizational Culture and Leadership (1985; edición de 2010, mecanismos de los líderes; 5.ª ed. 2017, con P. A. Schein); y The Corporate Culture Survival Guide (1999), proceso de evaluación en grupo. Nombres sencillos de los niveles: elaboración propia.

El visual resume el modelo en tres bloques. Arriba a la izquierda (1), los tres niveles de la cultura, de lo que se ve a lo que nadie dice, con la pista para descubrir el más profundo: cuando lo que se hace no encaja con lo que se dice, detrás hay una creencia de fondo. A la derecha (2), cómo crean y transmiten la cultura los líderes: lo que más transmite es lo que hace la dirección; lo demás solo ayuda si es coherente con eso. Abajo (3), los siete pasos con los que Schein propone analizar la cultura en un taller.

Los tres niveles de la cultura

El orden de los niveles va de lo más visible a lo más profundo. Los nombres varían ligeramente entre las obras de Schein; aquí se usan los términos más habituales en español.

1

Artefactos

Es todo lo que se ve, se oye o se percibe al entrar en contacto con la organización. Schein (1984) incluye la arquitectura y la distribución de las oficinas, la tecnología, la forma de vestir, los comportamientos visibles y los documentos públicos, como estatutos, materiales de acogida o historias que se cuentan.

Qué tiene de difícil: los datos son fáciles de obtener, pero difíciles de interpretar. Se ve qué hace el grupo, pero no por qué lo hace. Dos organizaciones con oficinas abiertas pueden tenerlas por razones muy distintas.

Pregunta para pensar: ¿qué le llama la atención a alguien que acaba de incorporarse?

2

Creencias y valores declarados

Es lo que la organización dice que valora y cree: la misión, los valores publicados, los principios de actuación, las explicaciones que dan los directivos sobre por qué se hacen las cosas.

Los valores declarados pueden coincidir con la conducta real o no. A veces son aspiraciones: lo que la dirección querría que fuera cierto. Otras veces son racionalizaciones: explicaciones que justifican lo que ya se hace.

Qué tiene de difícil: el discurso oficial suele ser razonable y parecido en muchas empresas («orientación al cliente», «trabajo en equipo», «innovación»). No basta con recogerlo; hay que contrastarlo con los artefactos.

Pregunta para pensar: ¿qué valores publicados reconocería cualquiera en el trabajo diario y cuáles no?

3

Supuestos básicos compartidos

Son las creencias que el grupo da por supuestas hasta el punto de que ya no las discute ni casi las percibe. Tratan sobre cuestiones de fondo: qué es la verdad y quién la tiene, cómo se trata el error, cuánto se confía en las personas, qué relación se tiene con el cliente o con el entorno, qué es un buen jefe.

Según Schein, este nivel es el núcleo de la cultura. Es el que explica la conducta de forma estable y el que más cuesta cambiar, porque cuestionar un supuesto genera inseguridad en el grupo.

Qué tiene de difícil: casi nunca se formulan en voz alta y no aparecen en encuestas ni en documentos. Hay que deducirlos.

Pregunta para pensar: ¿qué «verdad» nadie discute aquí, aunque nadie la haya escrito?

Cómo crean y transmiten la cultura los líderes

Para Schein, cultura y liderazgo están muy unidos: los líderes crean la cultura y, con el tiempo, esa cultura pasa a condicionarlos a ellos.

Schein distingue dos tipos de mecanismos con los que los líderes insertan y transmiten la cultura (Organizational Culture and Leadership, capítulo «How Leaders Embed and Transmit Culture» en la edición de 2010).

Dicho de forma sencilla: la gente aprende la cultura mirando lo que hace la dirección, más que escuchando lo que dice. Lo que más transmite es el ejemplo y las decisiones de la dirección: a qué dedica su atención, cómo reacciona ante un error, en qué gasta el dinero, a quién premia y a quién asciende. Lo demás (la estructura, los procedimientos, los valores escritos) ayuda solo si es coherente con eso.

Mecanismos primarios (los que más enseñan):

  1. A qué prestan atención los líderes, qué miden y qué controlan de forma regular.
  2. Cómo reaccionan ante incidentes críticos y crisis.
  3. Cómo asignan los recursos.
  4. Qué ejemplo dan de forma deliberada y cómo enseñan y acompañan.
  5. Cómo reparten recompensas y estatus.
  6. Cómo reclutan, seleccionan, promocionan y apartan a las personas.

Mecanismos secundarios (articulan y refuerzan):

  1. El diseño y la estructura de la organización.
  2. Los sistemas y procedimientos.
  3. Los ritos y rituales.
  4. El diseño del espacio físico, las fachadas y los edificios.
  5. Las historias sobre acontecimientos y personas importantes.
  6. Las declaraciones formales de filosofía, credos y estatutos.

La numeración sigue la de Schein y no indica orden de importancia dentro de cada grupo.

Dos matices de Schein son decisivos:

  • Los mecanismos secundarios solo funcionan si son coherentes con los primarios. Una declaración de valores que contradice lo que los líderes miden, premian o toleran no cambia nada.
  • En una organización joven, la conducta diaria de los líderes es lo que crea la cultura; estructuras y procedimientos solo la refuerzan. En una organización madura, esas estructuras y sistemas ya han institucionalizado los supuestos del pasado y pesan mucho más.

Schein señala también que, cuando un líder envía señales contradictorias, sus colaboradores tienden a acomodarse a ellas en lugar de discutirlas, y la organización acaba reflejando esas contradicciones.

Subculturas

Una organización no tiene necesariamente una sola cultura. Áreas, plantas, profesiones y países desarrollan sus propios supuestos. Schein (1996) describe tres culturas presentes en muchas organizaciones: la de operaciones, centrada en hacer funcionar el día a día; la de los ingenieros y técnicos, que diseñan la tecnología y miran a su comunidad profesional; y la de los directivos, centrada en la supervivencia financiera y en el control. Según Schein, buena parte de las dificultades para aprender y cambiar vienen del desencuentro entre ellas, no de una «resistencia al cambio» genérica.

Qué no es

  • No es una lista de valores. Los valores declarados son solo el segundo nivel. Una cultura no se describe con cinco palabras en una pared.
  • No es el clima laboral. La satisfacción o el ambiente de trabajo son manifestaciones que se pueden medir con encuestas; los supuestos compartidos, no.
  • No es un tipo de cultura «buena» o «mala». Schein no propone culturas ideales. Un supuesto ayuda o frena según el problema de negocio que se quiera resolver.
  • No es un proceso de cambio. El modelo ayuda a entender la cultura y cómo condiciona el cambio. El proceso de liderar el cambio se trata en Kotter 8 Steps, y las palancas que cambian mentalidades y comportamientos, en el McKinsey Influence Model.
  • No es el elemento «valores compartidos» del 7S. El McKinsey 7S sitúa los valores compartidos en el centro de la organización y los relaciona con los demás elementos; Schein explica qué hay debajo de esos valores y cómo se forman.

Tres cosas importantes para hacerlo bien

1Partir de un problema de negocio

Schein insiste en empezar por algo concreto que se quiere arreglar, mejorar o conseguir. Sin ese foco, el análisis cultural se vuelve abstracto y poco útil.

2Deducir los supuestos, no preguntarlos

Los supuestos no se obtienen preguntando «¿cuál es nuestra cultura?». Se deducen de las incoherencias entre lo que se hace y lo que se dice, trabajando en grupo con personas que conocen la organización desde dentro.

3Apoyarse en lo que ayuda

Como la cultura es muy difícil de cambiar, Schein recomienda dedicar la mayor parte de la energía a identificar los supuestos que ayudan y apoyarse en ellos.

03

Aplicar

Cómo aplicarla

  1. 1

    Definir el problema de negocio

    Algo que se quiere arreglar, algo que podría funcionar mejor o una nueva intención estratégica. Tiene que ser concreto: sin él, el análisis se queda en generalidades.

  2. 2

    Repasar el concepto de cultura con el grupo

    Explicar los tres niveles para que todos usen el mismo lenguaje.

  3. 3

    Identificar los artefactos

    Con personas de dentro, incluidas incorporaciones recientes, listar lo que se ve: cómo se hacen las reuniones, cómo se decide, cómo se comunica, qué se celebra, qué lenguaje se usa, cómo se viste, qué horarios reales hay.

  4. 4

    Identificar los valores declarados

    Muchos ya están escritos en la misión o en los valores publicados. Se recogen aparte de los artefactos.

  5. 5

    Comparar los valores con los artefactos

    Buscar las incoherencias. Cada una apunta a un supuesto más profundo que explica la conducta real. Esos supuestos se anotan por separado.

  6. 6

    Repetir el proceso con otros grupos

    Si el resultado parece incompleto o si hay áreas que pueden funcionar distinto, repetir con otros grupos para ver si hay subculturas.

  7. 7

    Evaluar los supuestos compartidos frente al problema de negocio

    Separar los que ayudan a resolverlo y los que lo frenan. Dedicar la mayor parte de la energía a apoyarse en los primeros.

Cómo llevarlo a una decisión

Para cada supuesto relevante, el comité puede responder cuatro preguntas:

  • ¿Ayuda o frena el objetivo? Un mismo supuesto puede ayudar en un objetivo y frenar en otro.
  • ¿Podemos apoyarnos en él? Un supuesto que ayuda se usa de forma explícita en el diseño de la iniciativa.
  • Si frena, ¿podemos rodearlo o hay que cambiarlo? A veces basta con diseñar la iniciativa para que no choque con él.
  • Si hay que cambiarlo, ¿qué mecanismos primarios vamos a mover? Qué empezará a medir y a controlar el comité, cómo se asignarán recursos y recompensas, a quién se promocionará y cómo se reaccionará en la próxima crisis. Las declaraciones y los rituales vienen después y solo funcionan si los anteriores son coherentes.

Kit práctico

Guía de lectura de los tres niveles
Nivel Qué recoger Dónde mirar Pregunta útil Trampa
1. Artefactos Conductas, rituales, lenguaje, espacios, forma de decidir y de reunirse Reuniones, procesos de decisión, agenda del comité, espacios, historias que se cuentan, primeras impresiones de quienes acaban de llegar ¿Qué verías si pasaras aquí una semana sin preguntar nada? Interpretarlos sin contrastar
2. Creencias y valores declarados Misión, valores, principios, explicaciones de los directivos Web, memoria anual, manual de acogida, discursos, planes ¿Qué decimos que nos importa? Tomarlos como la cultura real
3. Supuestos básicos compartidos Creencias que explican la conducta real Incoherencias entre 1 y 2; decisiones difíciles; crisis pasadas; a quién se promociona y a quién se aparta ¿Qué tendría que ser verdad para que todo esto tenga sentido? Formularlos como deseos o como valores de nuevo
Plantilla de síntesis
Supuesto compartido Artefactos e incoherencias que lo muestran ¿Grupo o toda la organización? Frente al problema de negocio: ¿ayuda o frena? Qué hacemos: apoyarnos, rodearlo o cambiarlo

Problema de negocio: (una frase)

Conclusión: ¿qué dos o tres supuestos pesan más sobre el objetivo y qué decisión se deriva?

Autodiagnóstico de las señales del comité

Basado en los mecanismos primarios de Schein. Cada pregunta se responde con hechos de los últimos meses, no con intenciones.

  • ¿Qué temas ocupan de verdad la agenda del comité y qué indicadores se revisan cada mes?
  • ¿Cómo reaccionamos en la última crisis o en el último error grave? ¿Qué aprendió la organización de esa reacción?
  • ¿A qué se destinó el presupuesto nuevo y a qué se le negó?
  • ¿Qué conducta mostramos los miembros del comité que otros imitan?
  • ¿Quién ha recibido los últimos ascensos, bonus o reconocimientos, y por qué?
  • ¿A quién hemos contratado para puestos clave y quién ha salido de la empresa?
  • ¿Qué dicen estas respuestas que nuestros valores publicados no dicen?

Errores frecuentes

Error Qué ocurre Cómo evitarlo
Confundir cultura con valores publicados Se «cambia la cultura» reescribiendo los valores y nada cambia. Trabajar los tres niveles y buscar incoherencias.
Querer medir los supuestos con una encuesta Se miden percepciones o clima, no los supuestos de fondo. Usar las encuestas como complemento; deducir los supuestos en grupo.
Delegar la cultura en Recursos Humanos Se lanzan programas y comunicaciones mientras el comité sigue enviando las mismas señales. Revisar lo que el comité mide, premia, tolera y cómo reacciona.
Empezar por los mecanismos secundarios Nueva estructura, nuevos valores o nuevas oficinas sin cambio en los mecanismos primarios. Mover primero atención, recursos, recompensas y personas.

Limitaciones

  • Es cualitativo. Depende del criterio de quien facilita y de la franqueza del grupo. Dos equipos pueden deducir supuestos algo distintos.
  • Supone cierta estabilidad del grupo. Con mucha rotación o en organizaciones muy nuevas, los supuestos compartidos pueden ser débiles.
  • Tiende a ver la cultura como algo compartido e integrado. Otros autores subrayan que las organizaciones tienen culturas diversas, en tensión o ambiguas (ver Profundizar).
  • Es exigente para el comité. Los mecanismos primarios le señalan a él. Si el comité no está dispuesto a revisar sus propias señales, el diagnóstico aporta poco.
Emilio Llopis · GLR Partners Cómo la aplico en la práctica Ver

En GLR Partners, la cultura de la empresa pesa mucho en tres tipos de proyectos: los planes estratégicos, las transformaciones de Go-to-Market y los proyectos de marca. En los tres pasa lo mismo: la estrategia y la ejecución solo funcionan si la cultura empuja en la misma dirección.

Se suele atribuir a Peter Drucker la frase «la cultura se desayuna a la estrategia», aunque no hay constancia de que la dijera. Sea de quien sea, resume bien el riesgo: un plan puede ser excelente y quedarse en el papel si choca con lo que la organización da por hecho.

En un proceso estratégico, lo difícil no es la reflexión, sino la puesta en marcha. Por eso buscamos que la cultura sea un motor de la estrategia, no un freno. En una transformación de Go-to-Market cambia cómo la empresa se orienta al cliente y sale al mercado, y eso exige un cambio cultural, no solo procesos nuevos. Y en un proyecto de marca, la relación entre marca y cultura es muy estrecha: la marca promete hacia fuera lo que la cultura tiene que cumplir hacia dentro.

El modelo de Schein nos ayuda a comprobar si encajan tres cosas: lo que pasa de verdad en el día a día, lo que la empresa dice que quiere ser y las creencias que de verdad mueven a su gente. Donde no encajan está el trabajo. A partir de ahí decidimos en qué creencias apoyarnos y qué tiene que cambiar, empezando por el ejemplo de la dirección.

04

Combinar

¿Con qué otras herramientas o modelos se combina y en qué orden?

El diagnóstico cultural suele entrar cuando una estrategia o una transformación depende de que las personas cambien su forma de trabajar. Su papel es explicar por qué la organización se comporta como se comporta y qué rasgos ayudarán o frenarán el objetivo. No es el plan de transformación ni el proceso de cambio: los condiciona.

La lógica del orden es esta: primero se mira la organización en su conjunto para ver si el problema es de diseño, de cultura o de ambos; después se profundiza en los supuestos que explican la conducta; y, por último, se diseña el proceso de cambio apoyándose en los supuestos que ayudan.

Una secuencia habitual de trabajo puede ser esta:

  1. 1McKinsey 7S
  2. 2Organizational Culture
  3. 3Kotter 8 Steps y McKinsey Influence Model
  1. 1

    McKinsey 7S

    Da una visión de conjunto de la organización y de la coherencia entre sus elementos, con los valores compartidos en el centro.

  2. 2

    Organizational Culture esta herramienta

    Profundiza en qué supuestos hay debajo de esos valores, cuáles ayudan y cuáles frenan el objetivo.

  3. 3

    Kotter 8 Steps y McKinsey Influence Model

    Kotter ordena el proceso de liderar el cambio; el Influence Model diseña las palancas que cambian los comportamientos. Ambos se apoyan en lo que el diagnóstico ha mostrado.

Otros complementos útiles

No son pasos obligatorios. Se añaden cuando el caso lo pide:

05

Profundizar

Origen y evolución

Edgar H. Schein (1928–2023), psicólogo social y profesor de la MIT Sloan School of Management, presentó su concepción de la cultura organizativa en Coming to a New Awareness of Organizational Culture (Sloan Management Review, 1984). Allí formula la definición de cultura como patrón de supuestos básicos aprendidos al resolver problemas de adaptación externa e integración interna, y distingue los artefactos visibles de los supuestos básicos, que considera el núcleo de la cultura.

Al año siguiente desarrolló el modelo en Organizational Culture and Leadership (1985), que se ha reeditado varias veces. La quinta edición (2017), escrita con Peter A. Schein, amplía entre otras cosas el tratamiento de las culturas nacionales y su efecto en las organizaciones. En la edición de 2010, el capítulo «How Leaders Embed and Transmit Culture» recoge los mecanismos primarios y secundarios descritos en esta ficha.

Schein publicó además una versión práctica para directivos, The Corporate Culture Survival Guide (1999, con ediciones revisadas posteriores, la última con Peter A. Schein), que responde a tres preguntas: qué es la cultura, cómo evaluarla y cómo cambiarla. De ella procede el proceso de evaluación en grupo recogido en Aplicar.

Qué sabemos sobre su solidez

El modelo de Schein es una referencia muy citada, pero es un modelo conceptual, construido a partir de la observación y del trabajo directo con organizaciones, no una teoría validada con mediciones. El debate académico se ha centrado en tres puntos:

  • ¿Cultura integrada o culturas diversas? Joanne Martin (1992) propone mirar la cultura desde tres perspectivas: integración (una cultura compartida y coherente, cercana a la visión de Schein), diferenciación (subculturas en tensión) y fragmentación (ambigüedad). La crítica útil para un directivo: no dar por hecho que la organización comparte una sola cultura.
  • Evidencia¿Qué distingue a unas organizaciones de otras? En un estudio de veinte unidades organizativas, Hofstede, Neuijen, Ohayv y Sanders (1990) encontraron que las organizaciones se diferenciaban poco por los valores de sus empleados y mucho más por las prácticas que perciben en el día a día.
  • ¿Es la cultura estática? Mary Jo Hatch (1993) propone una lectura más dinámica del modelo de Schein, centrada en los procesos que conectan los niveles entre sí y en el papel de los símbolos. Es una extensión, no una sustitución.

Libro de referencia

  • Schein, E. H. y Schein, P. A. (2017). Organizational Culture and Leadership (5.ª ed.). Wiley. Edición actualizada del modelo, con los tres niveles, el papel del líder y el tratamiento de las culturas nacionales.

Lecturas ejecutivas recomendadas

  • Schein, E. H. (1999). The Corporate Culture Survival Guide: Sense and Nonsense about Culture Change. Jossey-Bass. Versión breve y práctica; incluye el proceso de evaluación en grupo. Hay ediciones revisadas posteriores con Peter A. Schein.
  • Schein, E. H. (1996). Three cultures of management: The key to organizational learning. Sloan Management Review, 38(1). https://sloanreview.mit.edu/article/three-cultures-of-management-the-key-to-organizational-learning/
  • Schein, E. H. (1990). Organizational culture. American Psychologist, 45(2), 109–119. Síntesis académica del propio Schein.

Extensiones y críticas

  • Martin, J. (1992). Cultures in Organizations: Three Perspectives. Oxford University Press. Integración, diferenciación y fragmentación.
  • Hatch, M. J. (1993). The dynamics of organizational culture. Academy of Management Review, 18(4), 657–693. Lectura dinámica del modelo de Schein.
  • Hofstede, G., Neuijen, B., Ohayv, D. D. y Sanders, G. (1990). Measuring organizational cultures: A qualitative and quantitative study across twenty cases. Administrative Science Quarterly, 35(2), 286–316.
  • Quote Investigator (2017). «Culture Eats Strategy for Breakfast». Origen documentado de la frase; no confirma que sea de Drucker.

Otros enfoques, sin ficha en esta biblioteca. Para medir o clasificar la cultura existen enfoques que no forman parte del modelo de Schein: el cuestionario de Kim S. Cameron y Robert E. Quinn, Diagnosing and Changing Organizational Culture: Based on the Competing Values Framework (Addison-Wesley, 1999); los trabajos de Geert Hofstede sobre culturas nacionales y organizativas; y los ocho estilos culturales de Groysberg, Lee, Price y Cheng, «The Leader's Guide to Corporate Culture» (Harvard Business Review, 2018), https://hbr.org/2018/01/the-leaders-guide-to-corporate-culture

Se han consultado directamente el texto del artículo de 1984 (definición y primer nivel), el capítulo de la edición de 2010 sobre mecanismos primarios y secundarios y un extracto del proceso de evaluación de The Corporate Culture Survival Guide*. Los libros de 1985 y 2017 no se han cotejado íntegramente; sus datos editoriales proceden de fichas del editor y de catálogos bibliográficos. Los trabajos de Martin (1992) y Hatch (1993) se citan por sus datos bibliográficos y por su planteamiento conocido; su texto no se ha cotejado. El año de las ediciones revisadas de* The Corporate Culture Survival Guide no se fija por discrepancias entre fuentes.

Autoría

Autor original
Edgar H. Schein · 1984 (Sloan Management Review) · 1985 (Organizational Culture and Leadership, 1.ª ed.) · 2017 (5.ª ed., con Peter A. Schein)
Biblioteca Management — Emilio Llopis
Selección, explicación y estructura editorial basadas en las fuentes citadas.

El modelo pertenece a su autor original; Biblioteca Management no se atribuye su autoría. Ficha BM-13-001 · v0.2 — V2 · Modelo conceptual · Core.

Esta herramienta en la Biblioteca

Todas las herramientas del área 07 · Organización, cultura y transformación →

Aplicar en tu empresa

Plantea tu consulta

Elige el motivo y cuéntame tu consulta.

Campos obligatorios

Motivo de la consulta

Información básica sobre protección de datos

Responsable: Dissident Marketing, S.L.

Finalidad: responder a tu consulta y, solo si marcas la casilla correspondiente, enviarte por correo electrónico comunicaciones profesionales y contenidos de Emilio Llopis.

Legitimación: tu solicitud, para atender la consulta, y tu consentimiento, para las comunicaciones. Puedes retirarlo en cualquier momento.

Destinatarios: el equipo de GLR Partners, que recibe y gestiona las consultas por cuenta del responsable, y los proveedores de alojamiento web y correo electrónico, que tratan los datos solo para prestar ese servicio. No se ceden datos a terceros, salvo obligación legal.

Derechos: puedes acceder a tus datos, rectificarlos, suprimirlos, oponerte o limitar su tratamiento y pedir su portabilidad escribiendo a info@glrpartners.com, y reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos (aepd.es).

Información adicional: consulta la política de privacidad.

Seguir explorando

Organizational Culture · visual ampliado

Abrir original

Amplía con + y −, la rueda o el gesto de pellizcar; arrastra para desplazarte. Esc o «Cerrar» para volver a la ficha.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.